Es difícil. Es difícil cuando por fin has encontrado el camino que recorrer, las palabras que decir o los olores que, por fin, te son familiares. Es difícil deshacerte de todo eso y asumir que tienes que dejarlo ir. Y tienes que hacerlo porque sabes que no es para ti y que, si no lo dejas marchar ahora, esa despedida se hará mas dolorosa. Porque sí, duele.
Duele darte cuenta que te has pasado media vida buscando a esa persona, otra media viviéndola por lo que no te correspondían, y que nunca llegue el momento en el que vuestros caminos se crucen...

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